10 de julio de 2021
Sostenibilidad
4 de julio de 2021
Sobre mí
Hola,
A pesar de que ya tenemos una página de bienvenida en el blog, he decidido crear otra a modo de CV de escritora. De esta manera, quiero compartir con vosotros tanto el proceso de formación en el que estoy inmersa como los avances en cuanto a publicaciones. Creé este blog sabiendo que no llegaba ni al nivel de aprendiz de escritora y, aunque noto que estoy mejorando, todavía me queda mucho camino por delante. Sigo esforzándome por pulir mi estilo, forjarme una voz propia y sentirme cómoda escribiendo distintos tipos de textos y géneros.
Pero empecemos con una pequeña biografía. Me llamo Ariadna, soy Ingeniera Informática y profesora universitaria especializada en el ámbito de la salud. Nací en enero de 1989, vivo en Mataró (cerca de Barcelona) y, además de escribir, también me encanta cocinar. Soy una aficionada al mundo de las orquídeas, me gusta mucho hacer puzles y nunca rechazo ver una película sobre tiburones. En otra vida fui una draenei pastora de poros.
Aquí os dejo la lista de mis publicaciones:
- Relato "Mis tetas, mis pezones y yo, no estamos de acuerdo. Y María tampoco, dicho sea de paso" seleccionado para su locución en el podcast Freakdom, programa 105. Mayo 2024.
- Hopepunk, una antología para un mundo mejor, Asociación Droids & Druids. Relato "Cere, tres hadas y una maldita epidemia". Marzo 2024.
- Antología Libélulas Negras III Distopías, Espiademonios.com. Relato "Tu razón, mi moralidad y la oscuridad que las parió". Marzo 2023.
- Segunda antología Orgullo Zombi. Relato "El cielo, el Sol la Luna y las estrellas". Abril 2021.
- Antología Gent gran i salut, Hospital Universitari Sagrat Cor, Obrador d'històries, escola d'escriptura ateneu barcelonès i llibreria +Bernat. Relato "Parpadeo en rojo". Abril 2021.
- Relato "Un día de mierda" seleccionado para su locución en el podcast Freakdom, programa 67. Noviembre 2020.
- Colaboradora en el club de lectrua de Romantasy Saturno de librería Gigamesh. Des de agosto 2024.
- Redactora en el blog espiademonios.com. De Mayo 2022 a Junio 2023.
- Redactora en el blog de la escuela online Caja de letras. Sección fija mensual sobre certámenes literarios de género fantasía, ciencia ficcion y terror. De Mayo 2020 a Marzo 2022.
- Subscripción a la escuela online Phantastica.com. Des de Julio 2023.
- Curso de ciencia ficción. Escuela de escritura Caja de Letras. Curso online 18 horas. Septiembre 2021.
- Curso de Narrativa 1. Escuela de escritura Caja de Letras. Curso online 64h. Junio 2021.
- Curso de diseño de personajes. Escuela de escritura Caja de Letras. Curso online 18h. Septiembre 2020.
- Curso de literatura fantástica. Escuela de escritura Caja de Letras. Curso online 18h. Abril 2020.
- Escritura creativa, explícalo bien. Centro de formación Tres Roques Mataró. Taller presencial 16h. Marzo 2020.
- Escritura creativa, jugar con el lector. Centro de formación Tres Roques Mataró. Taller presencial 16h. Diciembre 2019.
5 de junio de 2021
Parpadeo en rojo
8 de mayo de 2021
Conectar
27 de marzo de 2021
Rayos, un martillo y el halo de cierta deidad
28 de febrero de 2021
Una mierda de día, de semana, de mes
23 de enero de 2021
Tía Marjoret, la lámpara y sus lágrimas de cristal
—¡Vale! Imagina una lámpara de araña. Yo solía pasar los veranos en casa de mi tía Marjoret, y ella tenía una gran lámpara de cristal que se extendía por el techo de su majestuoso recibidor.
—No sé muy bien a dónde quieres ir a parar, pero continúa.
19 de diciembre de 2020
Integración
26 de noviembre de 2020
Edredón, nórdico y colcha
7 de noviembre de 2020
Nadia y Nero
>> ¿Prefieres escuchar este relato? No te pierdas la locución que han hecho Sergio Martínez y Ariadna Roca: Nadia y Nero.
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Nadia me tiene preocupado. Hace un par de semanas que está muy rara. La veo cansada, no para de morderse las uñas y me riñe por cualquier chorrada. Además no recibe visitas ni habla por teléfono con nadie, por lo que no consigo enterarme de lo que está pasando. El otro día dejó el móvil encima de la mesa y casi consigo leer lo que estaba buscando por internet, pero solo me dio tiempo a ver que tenía abierto el navegador antes de que la pantalla se fundiera en negro. ¡Qué manía tiene de bloquear el móvil! ¡Así no hay quién la cuide!
Lo he intentado todo para animarla. Me acurruco con ella cada vez que se sienta, ronroneo tan fuerte como me permite este menudo e incómodo cuerpo, le dejo que me rasque la barriga siempre que quiere y apenas he arañado el sofá en días. Nadia es mi primer humano. La verdad es que cuando me la asignaron no pensé que se les pudiera coger tanto cariño. Y mírame ahora… ¡Hasta estoy adelgazando! El demonio al que Nadia llama “veterinario” estaría contento. Me ofende que ese ser malvado vista de blanco… es MI color, símbolo de pureza e insignia de los míos. Él perdió el derecho a usarlo en cuanto me metió el termómetro por el culo. ¡Qué desfachatez! ¿Quién hace eso por “vocación”?
Me pica todo. Me revuelco por el suelo una y otra vez sin notar ninguna mejoría. No pueden ser pulgas, Nadia me pone un mejunje en la nuca de vez en cuando para eso. Deben ser los nervios. Ya casi es de noche y la humana no ha aparecido. ¿Dónde estará? Entre semana siempre llega sobre las cinco de la tarde. Y sino, me avisa, aunque ella no sabe que puedo entenderla perfectamente. Siempre me lo cuenta todo. Incluso cuando todavía no había roto con Miguel y ya estaba con la “morenaza de los ojos sin fondo”, como la describe ella. Le daba mucho miedo, no sé por qué. Al fin y al cabo, a quien ame no va a decidir si me la llevo al cielo o recomiendo que la bajen “al horno”. En realidad lo verdaderamente importante es que ame, EN GENERAL. No entiendo por qué esta vez no me dice qué le pasa. ¿Es tan serio que no puede ni hablar de ello? Ya tengo náuseas otra vez. Quizás debería hacerle caso a Nadia y dejar de comer las pelusas que se acumulan por las esquinas. Es que parecen tan apetecibles… gráciles y volátiles como un diente de león. ¿Por qué me distraigo tan fácilmente?
Miro el reloj del horno y ya marca las nueve. Definitivamente esto es muy raro. Cuando estoy a punto de quebrar mi tapadera para pedir ayuda a los míos, oigo el ascensor que se detiene en nuestra planta. ¿Será Nadia? Escucho el tintineo de las llaves. Reconozco el girasol de plástico chocar contra la luna de metal. Es ella. Voy corriendo hacia la puerta y en cuento se abre, empiezo a maullar con todas mis fuerzas, a modo de bronca. Enseguida veo que Nadia no se encuentra bien y me callo para observarla. ¿Necesita ayuda?
—¡Aparta, Nero! —Me pide mientras se dirige corriendo hacia el baño tapándose la boca con una mano.
Ha tirado al suelo la bolsa y la chaqueta que llevaba y ni siquiera se ha entretenido en cerrar la puerta tras de sí. Sigo sus pasos tan rápido como me permiten mis rechonchas piernas. Ella me cierra la puerta en las narices, impidiéndome pasar. Rasco el maldito muro de madera que nos separa frenéticamente. Nadia me pide que pare entre arcada y arcada. La obedezco. Me quedo en silencio en el pasillo caminado en círculos. Oigo cómo vomita violentamente mientras yo no puedo hacer nada. No entiendo lo que está pasando.
La humana tarda una media hora en salir. Deshace sus pasos hacia la puerta principal para cerrarla y recoger sus cosas. Se ha atado el pelo en una cola alta y se masajea las sienes delicadamente. “Tiene migraña otra vez”, pienso aguantándome las ganas de maullarle con furia. La persigo hasta el comedor y me coloco en su regazo cuando se sienta en el sofá. No puedo dejar de mirarla. Observo las marcas de cansancio en su rostro mientras intento distraerla con mi ronroneo. Le hago una carantoña en la barriga con la cabeza y suelto un pequeño “miau” para que me haga caso. Necesito saber qué le pasa.
—Nero… tú siempre me querrás.
Me gustaría poder hablar para decirle que sí. Que yo siempre estaré a su lado, cuidándola. Que podemos resolver cualquier cosa. Que solo hace falta encontrar al ser adecuado y que no dejaré que le pase nada malo.
Nadia tuerce el labio hacia el lado izquierdo arrugando la nariz. Esa es la mueca que hace siempre que intenta contener las lágrimas. Me acaricia tiernamente la cabeza y el lomo. Aunque normalmente no me gusta admitirlo, ese gesto me produce una de mis sensaciones favoritas.
—Nero, pronto las cosas van a cambiar. —confiesa al fin.
Me esfuerzo por no hacer nada que la disuada de continuar.
—¡Estoy embarazada!
¿Era eso? ¿Ya está? Sin entender cuál es el problema salto al suelo y me pego una carrera por toda la casa. Cuando hago eso Nadia suele decirme que estoy loco, pero a mí me va muy bien para liberar tensiones. Pasarse todo el día preocupado por la humana es muy estresante. Está embarazada… ¿Y qué? Yo ya me había puesto en lo peor. Me esfuerzo por calmarme y volver a acurrucarme a su lado. Ella empieza a llorar. Será una noche larga y yo estaré a su lado. Al fin y al cabo, es mi humana y mi deber es cuidarla.